Saludaba el gato gris
En su techo, en su hogar.
Su cuerpo, completamente gris.
Con su mano que parece saludarte,
pero no lo hace.
Él no da los buenos días.
Él pide y consigue.
Siempre lo consigue, sabe cómo hacerlo.
Pero hoy no lo hizo, él no lo predijo.
Su cuerpo, completamente gris.
Con su mano que parece saludarte,
pero no lo hace.
Él no da los buenos días.
Él pide y consigue.
Siempre lo consigue, sabe cómo hacerlo.
Pero hoy no lo hizo, él no lo predijo.
En su suelo, en su hogar.
Su cuerpo, completamente marcado.
Marcado con enfermedad.
Huesudo.
Él no da los buenos días,
pero tampoco pide.
Él no sabe cómo pedir eso.
Nunca lo hizo, nunca lo consiguió.
En su respiro, sus últimos suspiros.
No lo pidió,
pero lo consiguió.
Su cuerpo lo delató.
En su último día, conseguirlo no funcionó.
Él no da los buenos días,
nunca lo hizo.
Él no pide, dejó de hacerlo.
Pero entendió algo,
y lo llevó a cabo.
Él se despidió de todos,
con su mano que parecía saludarte.
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